LA PERSONA GANADORA

Cuando la persona ganadora comete un error, dice: "Me equivoqué“, y aprende la lección.

Cuando una persona perdedora comete un error, dice: "No fue mi culpa“, y se la echa a otros.

Una persona ganadora sabe que
la adversidad es el mejor
de los maestros.

Una persona perdedora se siente víctima ante la adversidad.

Una persona ganadora sabe que el resultado de las cosas depende de él.

Una persona perdedora cree que
la mala suerte sí existe.

Una persona ganadora trabaja muy fuerte y genera más tiempo
para sí mismo.

Una persona perdedora está siempre "muy ocupada" y no tiene tiempo
ni para los suyos.

Una persona ganadora enfrenta
los retos uno a uno.

Una persona perdedora les da vueltas y no se atreve a intentarlo.

Una persona ganadora se compromete, da su palabra y la cumple.

Una persona perdedora hace promesas, no asegura nada y cuando falla sólo se justifica.

Una persona ganadora dice:
"Soy bueno, pero voy a ser mejor".

Una persona perdedora dice:
"No soy tan malo como lo es
mucha otra gente".

Una persona ganadora escucha, comprende y responde.

Una persona perdedora sólo espera hasta que le toque su turno para hablar.

Una persona ganadora respeta a aquellos que saben más que él y
trata de aprender algo de ellos.

Una persona perdedora resiste a aquellos que saben más que él y
sólo se fija en sus defectos.

Una persona ganadora se siente responsable por algo más que
solamente su trabajo.

Una persona perdedora no se compromete y siempre dice,
"Sólo hago mi trabajo“.

Una persona ganadora dice:
"Debe haber una mejor forma
de hacerlo . . .“.

Una persona perdedora dice:
"Esta es la manera como siempre
lo hemos hecho".

Una persona ganadora es
parte de la solución.

Una persona perdedora es
parte del problema.

Una persona ganadora se fija en "como se ve la pared en su totalidad".

Una persona perdedora se fija "en el ladrillo que le toca colocar".


Como es claro, todo depende de la actitud interna y como nos vemos a nosotros mismos, esa es la clave. Ya bien lo dijo Henry Ford: Si crees que puedes, Puedes, es verdad. Si crees que no puedes, No puedes, también es verdad.

Un abrazo a los pioneros de la mañana, que despiertan con el entusiasmo de enfrentar nuevos desafíos, se superarse frente a las pruebas de la vida y de encontrar en cada problema, una oportunidad de crecer y comprender.


CLINICA CECOP: Consulta, Ps. Antonio Estévez M.

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