Icaría, la isla de la longevidad

Icaría, la isla de la longevidad

Si queréis llegar, como mínimo, a los 90 años, os recomiendo la lectura del siguiente artículo, que ofrece una explicación al hecho de que uno de cada tres habitantes de la isla griega de Icaría tenga más de 90 años; en España sólo llegan el 0,67%. Feliz aquel que vive apartado del caos y del bullicio de la ciudad... Lo rezaba el tópico latino del beatus ille y lo corroboran los nonagenarios habitantes de la isla griega de Icaría quienes, con un estilo de vida en total simbiosis con el medio, han encontrado la fórmula para disfrutar de la novena década de sus vidas pletóricos de actividad.



Si en España alcanzar los 90 años se convierte en algo excepcional —más si se hace de manera cuerda, no demencial— en Icaría es algo de lo más natural. De hecho, uno de cada tres habitantes de la isla helénica alcanza el calificativo de nonagenario y lo hace en plenas facultades físicas e intelectuales. Un porcentaje del 30% que les convierte en la población más longeva del mundo, a años luz del escaso 0,67% que en España rebasa los 90 años de edad.

¿Genética? Los genes son responsables de apenas un 20% de la duración del ciclo vital. ¿Entonces qué les hace tan longevos? Todo es fruto de un estilo de vida asentado en el año 500 a.C. y transmitido de padres a hijos.

Así lo revela un estudio realizado recientemente por el explorador y educador americano Dan Buettner en colaboración con la revista de divulgación científica National Geographic y la Asociación de Jubilados de América (AARP) quien, tras convivir durante quince meses con los habitantes de la isla griega, hace universal el secreto de la vida eterna:

1. El entorno natural
Rodeado por las aguas del norteño Mar Egeo, en un entorno pigmentado de un verde exuberante —cual retiro espiritual— surge el privilegiado medio natural que otorga a los habitantes de Icaría tan alta longevidad. Frondosos robles, álamos, albaricoques, nogales y cedros conviven con hasta 150 especies herbáceas arraigadas entre peñascos y despeñaderos. Estas plantas silvestres, cargadas con hasta diez veces más antioxidantes que el vino tinto, forman parte de una dieta rica en vegetales con la que se combaten enfermedades degenerativas como el cáncer, el sida, o el envejecimiento precoz.

2. Hierbas diuréticas
Hasta cinco veces al día los habitantes de Icaría consumen infusiones de hierbas diuréticas, especialmente recomendadas en pacientes con alta presión arterial. El consumo diario de este té de hierbas produce una disminución de la presión de los vasos arteriales que, a la larga, se traduce en una reducción en el número de enfermedades cardíacas. De hecho, en la isla de Icaría la probabilidad de sufrir un infarto es la mitad que en España.

3. Leche de cabra
Otra de las costumbres de los habitantes de esta pequeña isla griega es el consumo de leche de cabra. Entre las propiedades de la misma destaca la mayor digestibilidad con respecto a la leche de vacuno. Además, el contenido en nutrientes y vitaminas de la leche de cabra son más adecuadas para el cuerpo humano que la leche de vaca.

4. La dieta icariana
Pese a vivir en una isla, el pescado no forma parte de su menú diario. La huida en el pasado hacia tierras altas alejadas de los ataques de los piratas les hicieron adaptarse al medio de montaña, y por tanto, sustituir el pescado por alimentos vegetales, bastante más sanos. Lo que sí incluyen en su dieta son las carnes; pero su ingesta es de un 20% menor que la media consumida por persona en España.

5. Siestas diarias
Tan característico de los españoles como de los icarianos son las siestas diarias. Todos los días, durante algo más de media hora, las calles de Icaría quedan despejadas. Es la hora de una siesta cuyo beneficio se ve en la disminución del riesgo de sufrir un ataque al corazón. Los icarianos lo sufren un 50% menos.

6. Vida de montaña
El hecho de habitar en pueblos de montaña se traduce para los icarianos en una actividad física diaria. Situaciones cotidianas como ir a la iglesia, al mercado o a la cantina requieren de un paseo que incita al gasto de calorías. Es el triunfo de la actividad frente al sedentarismo de la sociedad moderna del siglo XXI.

7. Ínfima noción del tiempo
El ajetreo continuo de los madrileños en el metro por la constante presión del devenir del minutero no existe en la isla de Icaría. La parsimonia y la tranquilidad irrumpen en escena, en claro contraste con la vida en la ciudad.

8. Sentido de comunidad
La familia constituye el principal núcleo social para los habitantes de la pequeña isla helénica. Un sentido de comunidad que se extiende al total de la población y que se traduce en una absoluta consideración por las personas mayores, lo que explica también, el alto porcentaje de nonagenarios. En España, por contra, la sociedad no es todavía consciente de las necesidades del sector dependiente.

El cumplimiento de estos ocho puntos generación tras generación durante más de 2.500 años ha hecho de la icariana la sociedad más longeva del globo terráqueo. Y es que la buena salud de los habitantes de Icaría es algo innegable: en la isla se dan “tasas de cáncer un 20% inferiores a las normales, las enfermedades de corazón son casi la mitad y existen muy pocos casos de demencia”, recoge el informe elaborado por Dan Buettner. Datos como los anteriores hacen de la isla la más reciente zona azul —lugar con una vida inusualmente larga— descubierta en el mundo, como antaño sucediera con Okinawa, Costa Rica o Cerdeña. Lugares donde han hecho acopio del eslogan que en su día avanzara el diseñador Adolfo Domínguez: “La arruga es bella”.

Fuente: gaceta.es

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