La conexión femenina

La conexión femenina

Cómo piensa la mujer
El proceso de deducción en la mujer es en apariencia caótico. No sigue la lógica lineal común masculina. Aún así, el proceso del pensamiento femenino es un sistema válido que requiere comprensión.La captación intuitiva de lo que ocurre, o necesita ocurrir, en las mujeres brota del cuerpo. “Olemos” algo. La intuición para la mujer es una extensión de la percepción emocional sin un marco concreto. Respondemos a ondas energéticas que catalizan respuestas según nuestra cultura o formación. Impulsan una dinámica de desarrollo que evoluciona como la vida misma, y no sigue una línea recta. La trayectoria del impulso al método, a la actualización, no es siempre larga, pero es seguramente sinuosa.  Hay tres fases envueltas en la conexión femenina: (1) la inspiración, (2) el despertar, y (3) la implementación.
 
 
La inspiración provoca movimiento. Mientras que en los hombres la inspiración toca los centros físicos y mentales, en la mujer energetiza su centro emocional. Cuando una mujer está realmente inspirada recibe señales viscerales que le comunican que ahí hay algo sin expresar y a menudo imposible de expresar, pero que empuja por salir.
 
A veces esto es suficiente para moverla a la acción. Pero, si ella no está suficientemente entrenada en razonamiento lógico, su inspiración no va más allá. De hecho, se la percibirá como un disturbio del orden prevaleciente. Muchas de nosotras sufrimos esto aún en nuestros círculos íntimos. La solución inteligente es aprender las reglas de la lógica secuencial para que puedan apoyar nuestra intuición, y aprender a sustentar el impulso original sin tener que expresarlo inmediatamente. Sentir sin contexto está netamente prohibido en nuestra sociedad. Las mujeres y los niños excepcionales no encajan en el orden establecido.
 
Para una mujer que está realmente inspirada y no se da por vencida, sus emociones se convierten en una fogosa añoranza que incendia una búsqueda dentro de la segunda fase, la del despertar. Aquí, ya nada es suficiente. La voz, ahora activada, de su corazón, al principio es como el rugido de una leona. Le entra una insatisfacción tremenda que muchas veces viene acompañada de una irritabilidad notable. Ella mete su dedo, provoca y desafía cargándolo todo con esa subcorriente emocional de fuerza que le es tan típica. Es como si buscase la armonía por medio de la provocación. Por lo menos es así como lo siente ella. Instintivamente, ella responde a un interés mayor que el personal.
 
De repente o gradualmente, ella encuentra conexiones entre el impulso, la causa, y la necesidad a la cual se dirige. Formula una especie de plan. Aunque esté formada en táctica, su experimentación a menudo carece de estrategia. Explora diferentes posibilidades, a veces una tras otra, otras veces todas a la vez. Solo cuando ella tiene un sentimiento-sensación claro de lo que es que ella busca, es que su mente lineal entra en funciones de manera coherente y muchas veces extraordinaria.
 
Por medio de su centro cardíaco positivo ella genera suficiente energía para conectar con su siguiente polaridad positiva, la visión, en el tercer ojo. Tenemos flashes de esto durante la fase de despertar pero le prestamos poca atención. Las visiones son una combinación de imágenes, sentimientos y pensamientos todos mezclados, a veces tan incoherentes como aquellas emociones originales que catalizaron el proceso. Con disciplina la mujer aprende a archivarlas para luego decodificarlas y comprenderlas.
 
La tercera fase, la de la implementación, se superpone con la segunda. Muchas mujeres organizan y reorganizan extensamente, yendo de un esquema a otro, entrando profunda y seriamente en cada uno. La opción de abandonar el barco está siempre implícita, y saltamos a otras opciones fácilmente. Para una mujer las señales de peligro se levantan solamente cuando pierde de vista el significado emocional.
 
Aunque emplee la analítica, la técnica, o la tecnología, el proceso nunca es enteramente racional. El resultado al principio es captado en su totalidad sin la comprensión de los pasos progresivos. Es en esta fase donde tenemos que tener mucho cuidado de no vendernos por factores personales, sean los sentimientos de otros, o dudas subjetivas. Tendríamos que usar el apoyo de nuestra propia mente, ahora bien formada, para no perder de vista la sensibilidad mayor que nos guía. Es aquí donde las mujeres frecuentemente se inclinan ante lo que consideran ser mayor habilidad organizacional de los hombres, y abandonan la ruta de sus propias soluciones auténticas. Hombres extraordinarios que honran el Principio Femenino pueden ser de ayuda para enseñarnos como encontrar nuestro propio camino, sin asumir el proyecto ellos mismos.
 
La elaboración de un plan concreto de trabajo ya era bastante difícil. Ahora, la implementación final requiere una actitud de fe tanto como una de riesgo. La fe tiene que ver con el Yo. Si la fe es suficientemente fuerte, el camino será claro. Aquella afinación interior que deberá ocurrir en primera instancia con la inspiración, y que marca la base del proceso en todo momento, es absolutamente crítica en esta última etapa. Si ella puede mantenerse firme en ello, ella conocerá lo que es el poder de la fe. Entonces es libre. Libre para ser ella misma. Libre para ayudar al otro. Libre para servir a la humanidad.
 
Para la mujer, la libertad es una sensación casi física de lo correcto. Cuando conecta con este estado de Ser, su mente racional se aguza con un sentido de lo apropiado y lo inclusivo que trasciende el concepto de lo personal hasta alcanzar un verdadero sentido de humanismo. Ella podrá trabajar con los hombres, manteniendo la convicción de su verdad y de su visión. Entonces ella será realmente una inspiración para ella misma, para otras mujeres, y para los hombres.
 
Si no se nos da, ni podemos encontrar un espacio para el desarrollo de nuestro camino femenino, tendremos que buscarlo. Seguro que no se nos ofrecerá en bandeja porque, francamente, es inconveniente, toma tiempo, y cuesta dinero. No puede ofrecer las garantías que un sistema artificial basado en progresión lógica nos ofrece. El camino de la mujer está basado en la intuición y el razonamiento femenino que requiere adaptabilidad y un sentido genuino de lo apropiado. La solución esta tanto en el proceso como en el resultado. Los resultados no son prioritarios. Un sistema como este cuestionará todo, inclusive la piedra angular del poder mismo: el dinero. Seguramente medirá los verdaderos méritos del ser humano dentro del grupo, y el espíritu del grupo dentro del ser humano. Sobre todo, apreciará la excepción como regla.

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